La cultura de integridad y cumplimiento: el valor de las certificaciones

El firme compromiso con el entorno social y medioambiental ha sido, desde la creación de Servihabitat, una de las premisas a partir de la cual la Compañía ha desarrollado su actividad. Este compromiso se basa en la confianza que los clientes, accionistas, empleados, proveedores y, en general, el entorno depositan en Servihabitat. Pero la confianza solo puede existir mediante la apuesta decidida por establecer una cultura de transparencia, honestidad y cumplimiento.

Con este objetivo, la Compañía ha ido adaptando la calidad de sus procesos a diversos estándares internacionales, incorporando criterios de responsabilidad social, medioambiental, cumplimiento y transparencia, que son una garantía para la competitividad, la reducción de riesgos y la mejora en la gestión de Servihabitat.

 

Esta andadura se inició en 2014, con la obtención de la ISO 9001 de Sistemas de Gestión Ambiental, la ISO 14001 de Sistemas de Gestión de la Calidad y la Certificación EMAS, certificaciones que se han mantenido hasta el momento actual. Además, en 2017 Servihabitat obtuvo la certificación UNE 19601 de Sistemas de Gestión de Compliance Penal y la ISO 37001 de Sistemas de Gestión Anticorrupción.

La certificación de los Sistemas de Gestión de Compliance Penal y la de los Sistemas de Gestión Anticorrupción en las empresas son elementos básicos para lograr la satisfacción y la confianza de los clientes. La reputación se ha convertido en uno de los activos más preciados en las organizaciones, por lo que las empresas deben detectar y gestionar sus riesgos para protegerla.

La UNE 19601 es la norma de referencia que establece las buenas prácticas en materia de compliance, ayudando a gestionar, entre otros, el riesgo penal. Por su parte, la ISO 37001 es el estándar internacional que especifica los requisitos y proporciona una guía para establecer, mantener, revisar y mejorar el sistema de gestión anticorrupción.

En general, los Sistemas de Gestión de Compliance, mediante la evaluación de riesgos, definen las necesidades de las organizaciones para mantenerlos en niveles tolerables, evitando tanto el riesgo de incumplimiento como las consecuencias derivadas del mismo. En consecuencia, dichos Sistemas no son únicamente una herramienta útil para la atenuación de la responsabilidad de las personas jurídicas, sino que se han convertido en un elemento estratégico que genera valor para los clientes de la Compañía y para el entorno en el que opera.